Los fantasmas del sexo oral

El sexo ‘casual’ o ‘sin día después’ no es apto para todas. Los estudios apuntan a que el solo el 54% de las mujeres disfruta de las relaciones esporádicas. Entérate por qué. | Archivo

¿Estamos tan sexualmente liberados como creemos? En cuestión de sexo ocasional la ciencia confirma lo contrario. Claro que si hablamos del sexo en pareja, la cosa cambia: con nuestra pareja podemos entender y aceptar casi todo, lanzarnos a explorar nuevas posturas, misteriosas sensaciones e incluso juguetitos sexuales. El problema comienza cuando hablamos de relaciones casuales, con extraños y sin ‘día después’.

Décadas atrás, cuando no se hablaba de ‘liberación sexual’,  mujeres y hombres tenían un comportamiento tipificado y predecible. En los 70s, donde todo era paz y amor (literalmente), el sexo casual era la norma. Sin embargo, hoy los Millennials se embarcan en relaciones de pareja, aunque éstas duren menos, pero la mayoría optan por tener novios, no prendes, ni amantes, ni locuras de una noche.

Los efectos negativos del sexo casual

Diversos estudios demuestran que el sexo esporádico no solo puede traernos una Enfermedad de Transmisión Sexual, si no somos precavidos, sino consecuencias psicológicas indeseadas, especialmente a las mujeres cuya naturaleza no parece haber sido diseñada para el este tipo de relaciones de ‘sexo sin día después’. La psicóloga Anne Campbell, de la Universidad de Durham, Reino Unido, realizó un estudio con 1.743 hombres y mujeres que habían mantenido sexo esporádico de una sola noche. Cuando se les preguntó si habían disfrutado, el 80% de los varones respondió afirmativamente, pero esta proporción descendía al 54% en el caso de las féminas. Muchas de ellas experimentaron sentimientos de culpa, se sentíavuió la vida sexual de 24.000 estudiantes durante un periodo de 5 años; las mujeres solo alcanzan el orgasmo en un 40% de sus encuentros esporádicos, mientras que en los hombres esta proporción se duplica hasta el 80%. Pero si lo hacen con sus parejas, las féminas llegan al clímax un 75% de las veces.

Cuestión de ‘sociosexualidad’

Pero no todo es negativo. A pesar que muchos estudios confirman que las mujeres no estamos hechas para los encuentros fugaces otro estudio, publicado en 2014 en Social Psychological & Personality Science, por Zhana Vrangalova, profesora de psicología y experta en sexualidad de la Universidad de Nueva York, concluye de que el sexo sin ataduras podía ser una buena herramienta para aumentar nuestra satisfacción, autoestima y reducir los niveles de estrés, ansiedad y depresión.

Pero, ¿qué hace que una mujer disfrute o se arrepienta de una noche con un extraño? De acuerdo a esta psicóloga, depende de si la mujer tiene lo que ella llama “sociosexualidad”, una actitud que viene determinada por la motivación que uno tenga hacia este tipo de encuentros, sumado a experiencias pasadas. Aquellos con una baja sociosexualidad estarán, sin embargo, más inclinados a las relaciones estables. Vrangalova monitoreó a 370 estudiantes durante nueve meses sobre sus sentimientos, ideas, nivel de deseo y comportamientos respecto al sexo, especialmente al esporádico. El 42% de aquellos que mantenía una actitud más abierta se definieron como sociosexuales y mostraban una mayor autoestima y menos tendencia a la depresión que los que no buscan enredarse en las sábanas con alguien que no fuera su pareja.

Vrangalova cree que todavía existen muchos fantasmas respecto al sexo casual y que pocos reconocen tenerlo abiertamente, especialmente las mujeres, por temor a ser tachadas como fáciles o porque esto repercuta en la posibilidad de encontrar una pareja estable. Para desestigmatizar al sexo de una sola noche esta experta ha creado la web The Casual Sex Project, en la que personas anónimas cuentan sus experiencias en este terreno, ya sean buenas, malas, feas, hermosas, surrealistas, divertidas o tristes. De esta forma, se puede ver el sexo casual como una experiencia más de la cual crecemos y aprendemos, siempre y cuando sea con protección claro.

Lo más importante: ¡Protégete!

A estas alturas de tu vida, ya debes saber que la seguridad en el sexo entre extraños es primordial y el preservativo imprescindible e innegociable. Ten siempre presente a no fiarse de las apariencias, ya que las enfermedades de trasmisión sexual no vienen en formato del chico malo desaliñado, con tatuajes y chaqueta de cuero. Cualquier persona puede tener una ETS.

La mayor parte de la gente utiliza el preservativo en la penetración pero todavía mucha personas no se lo pone para el sexo oral, y es indispensable, tanto en hombres como mujeres.

Ya cubiertas las consecuencias físicas del sexo casual, debemos hablar de las psicológicas, que para muchas mujeres son las peores. Un artículo del Psychology Today profundizaba en la “resaca anímica” de esta modalidad sexual, apuntando a que no hay demasiados estudios al respecto y que la mayoría se centran en indagar si el sexo esporádico provoca o no depresión y baja autoestima. “Pocos de estos estudios buscan otras posibilidades o causas para una falta de bienestar anímico”, apuntaba el reportaje, “los sujetos pueden estar deprimidos porque han perdido el trabajo, no porque hayan tenido sexo casual y se sienten mal por ello. De hecho, la depresión o la falta de autoestima es una de las razones por las que muchos se embarcan en este tipo de relaciones, en un esfuerzo por sentirse deseados, aunque solo sea por unos breves instantes. En este caso el sexo casual es el resultado, no la causa”.

¿Cuestión de moral?

Nos han enseñado, a través de años de historia, que las relaciones casuales eran peligrosas, inmorales, jugaban con los sentimientos de las personas y eran insatisfactorias. Y claro que no es fácil eliminar estos fantasmas respeto al sexo causal.

Según Ana Yáñez, psicóloga, sexóloga y directora del Instituto Clínico Extremeño de Sexología, todo depende de la visión que tengamos de este tipo de relaciones. “Generalmente, las personas que se sienten utilizadas a la mañana siguiente son aquellas con una moral más restringida o las que, en realidad, buscan una pareja estable y no acaban de encontrarla. En este tipo de relaciones siempre se habla de que hay que ser sincero con el otro y no darle falsas esperanzas, pero igual de importante es ser honesto con uno mismo y saber en todo momento que es algo pasajero sin, a priori, mayores consecuencias. Si esto está claro, hay muchas personas que, incluso, logran desinhibirse más que con alguien en el que hayan puesto alguna expectativa. No hay que ser perfecto, ni quedar bien, ni pasar ningún examen y esa falta de presión les permite disfrutar más”.

Además, las aventuras de una sola noche no están exentas de emociones ni sentimientos. La bondad de los extraños. “No se puede separar la emoción el placer. El trabajo a realizar en este tipo de contactos es saber diferenciar entre amor y emoción. En las relaciones sexuales siempre hay afecto, pero éste es un estado temporal, pasajero y puntual. El amor lleva más tiempo y necesita de más cosas para consolidarse. Aunque también se corre el riesgo de que alguien se enganche a esta sensación y no pueda embarcarse en relaciones estables”, asegura esta experta al diario El País./

 

NUESTRA EXPERIENCIA CON EL SEXO OCASIONAL

Puede que en durante la noche del encuentro, todo sea mariposas y fuegos artificiales, pero ¿qué hay del día después? La realidad muestra que la mujer aún no entiende el sexo sin comprometer (de algún modo) su estado emocional y su adaptación al sexo sin compromiso sigue atrapado por su propia biología femenina y por factores socioculturales. En primer lugar, en medio de tanta euforia y excitación sexual, el hipotálamo femenino no deja de secretar oxitocina, una molécula vinculada a la confianza, el vínculo o la empatía. Basta un beso y unas caricias para que se produzca esta descarga. En niveles altos, esta sustancia provoca también deseo de emparejamiento, sin necesidad de que exista un enamoramiento previo. Si además ha habido intimidad y orgasmo, el cerebro activa el circuito del amor romántico. Afortunadamente, con el paso de los días estos flujos hormonales van decayendo.

Los efectos secundarios empiezan a la hora de la despedida, cuando el último beso se carga de expectativas. 24 horas después, al comprobar que no hay ni mensajes ni llamadas, nacen pensamientos autodestructivos y un estado ansioso que puede derivar en un estado depresivo. Otra investigación observó que la demanda de sexo ocasional está muy vinculada con el ciclo hormonal femenino por una razón evolutiva, de manera que su predisposición es mayor entre los días 10 y 18 de la ovulación. Pero existen algunas razones más que impiden a la mujer disfrutar plenamente de una noche de sexo casual.

 

Datos: EFE, El País, El Confidencial

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